jueves, 18 de noviembre de 2010

La Religion Verdadera

A. UNA SOLA RELIGIÓN VERDADERA
1. Requisitos para encontrar la verdadera religión.- Quien no conoce la religión verdadera y desea encontrarla debe cumplir un requisito imprescindible: buscar. Y esto exige varias condiciones:
  • Aceptar la existencia de Dios.- Si esto no se admite, se rechazarán todas las religiones.
  • Aceptar que hay un solo Dios.- Si hubiera varios dioses, cada uno tendría su religión. Pero no es posible que haya varios omnipotentes, ni varios seres perfectos (¿en qué perfección se diferencian?).
  • Aceptar que Dios es bueno.- Y en consecuencia ayuda a sus criaturas a encontrar el camino de la felicidad. Por tanto, debe existir una religión verdadera que contenga los mandatos, consejos y dones que hacen feliz al hombre.
  • Finalmente, para encontrar la religión verdadera es preciso buena voluntad y buena conducta, pues los malos hábitos dificultan encontrar la verdad.
2. ¿La religión verdadera es única? Todas las religiones buscan el bien del hombre acercándole a Dios. Todas abarcan áreas más o menos amplias de verdad, pero sólo una es completamente cierta pues sólo hay un único Dios: Entre las religiones hay puntos de contacto y de divergencia. Algunos planteamientos son tan opuestos que no pueden ser a la vez válidos. Por ejemplo, si una religión permite tener dos mujeres a la vez y otra lo considera una falta grave, una de las dos se confunde. Si una religión es verdadera, las demás no lo son. No quiere decirse que sean malvadas ni completamente falsas: simplemente no son la verdadera.


B. ¿CÓMO RECONOCER LA VERDADERA RELIGIÓN?
Para saber si una religión es equivocada hay varios aspectos clarificadores:

1. Analizar la doctrina, considerando estas ideas:

  • Son evidentemente falsas las religiones que uno se inventa. Quien rechaza las doctrinas para aprobar un comportamiento en base a su propia opinión, se convierte en inventor de religiones y una religión inventada es sin duda falsa, aunque desde luego sean ideas respetables.
  • La religión verdadera debe ir acorde con la dignidad de la naturaleza humana. Su doctrina debe ser ejemplar.
  • La religión verdadera debe ser válida para todos los hombres. Pues Dios creó y ama a todos. De donde nacen dos consecuencias:
    - Las religiones nacionalistas o racistas no van bien encaminadas.
    - La religión verdadera debe abarcar todas las épocas de la historia, sin excluir a los antiguos. De ahí que las religiones relativamente modernas deberían explicar suficientemente cómo pueden salvarse los que murieron antes.
2. Considerar la práctica, teniendo en cuenta lo siguiente:
  • No sirve analizar la vida de unos miembros, ni de unos jefes, pues en todas las religiones ha habido personas y jefes poco dignos. En cambio, sí sería válido estudiar las vidas y comportamientos que esa religión considera ejemplares.
  • También es argumento válido analizar la vida del fundador, pues él habrá recibido más dones de Dios para transmitir a los demás lo que deben practicar. Si el fundador llevó una vida poco ejemplar, su religión no es admisible.
  • En particular, y es asunto curioso, basta fijarse en la vida sexual del fundador. Normalmente, quien se autoinventa una religión, también se autoinventa excusas para satisfacer sus gustos sexuales.
3. ¿Los milagros y profecías ayudan a reconocer la verdadera religión? Está claro que sólo Dios o los enviados por Él pueden hacer milagros, por tanto los milagros y profecías son una ayuda importante para reconocer la verdadera religión. Sin embargo, conviene evitar excesos y defectos; es decir, hay que reconocer el milagro cuando realmente se produce. En este punto es interesante ver si el fundador -enviado de Dios- realizó milagros. Respondiendo a varias preguntas, diremos que Mahoma y Buda no hicieron milagros. Tampoco Lutero los hizo (los protestantes no lo consideran fundador, sino personaje destacado).

4. ¿Puede usarse la Biblia para descubrir la religión verdadera? La Biblia posee un gran valor histórico y religioso. Sobre todo, leer la vida de Cristo presta gran servicio espiritual y cultural: los evangelios son una lectura que no debería faltar. La Biblia también puede ser útil para distinguir la religión verdadera, si se lee con rectitud de corazón.

5. ¿Cómo empezar? ¿Qué camino es el mejor para buscar a Dios? La humildad y la oración: pedir humildemente al Señor su ayuda para encontrarlo.

6. ¿Cuántas religiones hay? El ser humano siempre busca a Dios, y desea conocer el modo de agradarle. Por esto, hay miles de religiones, y muchas con varios dioses. Si nos decidimos por buscar religiones que aceptan un sólo Dios, entonces el campo se reduce y se queda en tres grandes grupos: las religiones cristianas, el islam y el judaísmo. Cada grupo con subdivisiones. El budismo no es propiamente una religión sino más bien una filosofía, pues no hace referencia a Dios.

7. Una ventaja del cristianismo.- Cualquier religión establece modos de comportarse que benefician al hombre porque orientan su actuación. El cristianismo, además de aportar consejos valiosos, añade gracias divinas que ayudan al hombre interiormente: son principalmente los sacramentos. Dentro del cristianismo, los protestantes han desestimado bastante estas ayudas divinas, que ortodoxos y católicos conservan.

8. ¿Y para usted cuál es la religión verdadera? Algunos me lo han preguntado, y otros quizá quieran abreviar su búsqueda orientados por mi consejo. En mi caso no hay dudas en este asunto: busquen la religión católica.

9. ¿Qué textos bíblicos muestran a la religión católica como verdadera? Hacen esta pregunta desde Argentina, y la respuesta es muy amplia porque hay muchos textos bíblicos. Podemos ordenarlos en tres grupos:

  • Textos que muestran a Jesucristo como verdadero Dios.
  • Textos que muestran que Jesucristo eligió doce apóstoles sobre los que fundó su Iglesia. Y tomó a Pedro como fundamento y pastor de su Iglesia.
  • Textos que muestran a los apóstoles como elegidos por Dios, después de la marcha de Cristo.
Los sucesores de los apóstoles continúan esa misión y conducen la Iglesia de Cristo, bajo la dirección del sucesor de Pedro.